
ÁNGELA MARÍA CAICEDO
Abogada, Conciliadora y Comunicador Social-Periodista. Escritora Apasionada y Exploradora del Conocimiento Jurídico.
María Paola dejó de reclamar… y Rodrigo creyó que todo estaba perfecto. Rodrigo tenía una costumbre pequeña, insignificante según él, y desesperante según María Paola: después de bañarse dejaba la toalla mojada tirada sobre la cama.
Al principio María Paola se lo dijo con cariño. Después se lo dijo sin cariño. Luego recogía la toalla, acompañando el movimiento con una cantaleta que probablemente escuchaban Rodrigo, los vecinos y algún santo del cielo. Hasta que un día, dejó de decirle algo. No volvió a reclamar. No recogió la toalla. Silencio absoluto.
Rodrigo, feliz, interpretó aquella tranquilidad como una contundente victoria diplomática: “Por fin superó lo de la toalla”.
Qué ternura. María Paola no había superado absolutamente nada. Simplemente había llegado a un peligroso momento en su relación: había dejado de reclamar porque también empezó a dejar de importarle.
La toalla seguía mojada, pero ahora también lo estaba el matrimonio. Cuando su pareja deja de reclamar, no siempre significa que usted mejoró. Puede que sí, pero también puede que haya entendido que discutir ya no vale la pena.
La llamada ley del hielo, entendida como utilizar deliberadamente el silencio para castigar, ignorar o hacer que la otra persona adivine qué ocurre, rara vez soluciona el conflicto. Otra cosa muy distinta es estar furioso y decir: “Necesito unos minutos para tranquilizarme y después hablamos”.
Las Consecuencias del Silencio en el Derecho
Guardar silencio tiene consecuencias. Si a usted le notifican correctamente una demanda y decide que su mejor estrategia jurídica consiste en esconderla en un cajón, tengo malas noticias: el proceso puede continuar sin su entusiasmo.
El artículo 96 del Código General del Proceso establece que el demandado debe pronunciarse de manera expresa y concreta frente a las pretensiones y los hechos. La falta de contestación puede hacer presumir ciertos hechos susceptibles de confesión contenidos en la demanda.
¿Qué implica no contestar?
El silencio no significa que esté de acuerdo: En derecho procesal colombiano, el silencio no equivale a aceptar todo lo reclamado. El artículo 98 establece que el allanamiento requiere que el demandado acepte expresamente las pretensiones de la demanda.
Consecuencias de la Inasistencia
La segunda estrategia favorita es: “No voy a la audiencia para que no puedan hacer nada”. Pero el derecho procesal no funciona así. Si falta injustificadamente a la audiencia, pueden presumirse ciertos hechos en que se funda la demanda.
O sea: quedarse en casa puede resultar más costoso que asistir.
La Justificación Tardía
Las justificaciones posteriores deben cumplirse dentro de los plazos establecidos, y no es suficiente decir “se me olvidó”.
La Moraleja
El silencio en el amor puede alejar, y en el derecho también puede tener consecuencias probatorias y económicas. No comparecer no paraliza el proceso judicial. Así que si ha recibido una demanda, actúe de inmediato.
Proteja sus Derechos
Si fue demandado, no espere hasta que el término haya vencido para buscar asesoría. Cada proceso tiene circunstancias particulares. Comuníquese conmigo al 316 212 4646 para evaluar su situación y proteger sus derechos.
Conclusión
En el amor y en el derecho, actuar en el momento adecuado es fundamental. Ignorar problemas puede llevar a consecuencias inesperadas y a la pérdida de oportunidades importantes.
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