Las EPS sin Dios ni ley

Por Jaime Sierra Delgadillo
exdefensor del paciente de Cali
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Los informes de prensa siguen señalando que las quejas y reclamos contra las EPS, se incrementan cada día; lo que no es nuevo para nadie, pues todos sabemos el viacrucis que sufren las personas para logar los servicios médicos requeridos.

Los pacientes están a la suerte de lo que dispongan las EPS en la autorizaciones de cualquier orden médica; autorizaciones que en muchos casos deben esperar hasta un año y quizá más; pues a las EPS nadie las pone en cintura con el rigor que debe ser, dada la trascendencia del servicio que prestan.

El Estado abandonó a los pacientes a su propia suerte y a la soberbia despótica de las EPS, entidades que hacen con sus afiliados lo que les viene en gana, pues se mueven en el país sin Dios ni ley; pese a que prestan quizá el servicio público más importante como es el de la salud; los órganos Estatales hacen poco o nada en el control y vigilancia de la calidad del servicio que prestan para garantizar que las personas tengan una atención digna y se cumplan los preceptos constitucionales y legales sobre la materia.

Nada de esto se cumple, pese a que anualmente le fluyen a la “salud” más de 50 billones de pesos del presupuesto general de la Nación.

Las graves denuncias de los pacientes sobre los abusos a que son sometidos por acción u omisión de las EPS, son el pan de cada día y que van desde la negativa a entregar un medicamento hasta la negativa de un procedimiento quirúrgico; es decir, que comprometen la vida de las personas; frente a lo cual el Estado no presta ninguna atención; la Superintendencia Nacional de Salud, entidad “súper poderosa” del Ministerio de Salud NO pasa de los pañitos de agua tibia.

Definitivamente con estas EPS, la vida pasó a un segundo plano.

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